Aprender a ser feliz: ¿una moda o una lección obligatoria?

¿Siempre has sido una persona naturalmente feliz, te han sucedido circunstancias horribles y has sido tan inteligente y flexible que has realizado cambios, las has sobrepasado e incluso podrías afirmar que, después de todo, eres ser más feliz de lo que eras anteriormente? Enhorabuena, eso es aprender a ser feliz.

Este hecho significa que una misma ha aprendido los mecanismos de manera consciente o inconsciente para ser más feliz.

La Abuelita Que Aprendió A Ser Feliz
Puede que esta foto haya salido en 245.000 posts más, pero esta abuelita no puede ser más feliz y la foto es de banco libre de imágenes :p

Parece que en los últimos años, la felicidad es el tema que más interesa a todo ser humano sensible – a quién es insensible le importa un comino, menos mal que es una minoria. Se intenta medir, se declara ser lo más importante, se cuestiona, se postean imágenes y frases tales como «DO MORE WHAT MAKES YOU HAPPY» (Haz más aquello que te hace feliz) hasta exprimirlas. Si una universidad lanza una asignatura de «Cómo ser feliz» y se colapsa el portal de automatrícula en los tres primeros días. Levantas una piedra, y salen diez profesionales del coaching personal y profesional.

¿Qué es lo que más deseas en esta vida? Yo, ser feliz

Una vez, un conocido mío que ocupa un cargo profesional como Jefe de Equipo me resopló de indignación al contarme que, en una ocasión, recibió una solicitud de empleo cuya carta de motivación empeza con la siguiente frase: «Yo sólo quiero ser feliz». Vale que en términos de RRHH la candidatura no destacará por su brillantez. Pero, ¿quién no quiere serlo?

Más de una vez hubiera empezado cualquier escrito con la misma sentencia. Al fin y al cabo, se puede vivir decentemente sin ser feliz (no lo recomiendo), pero alcanzar la felicidad supone conseguir buenas y sanas relaciones personales, mejorar en el trabajo, ganar más dinero, estar más sano… Ser feliz nos ayuda e impulsa de manera sorprendente a conseguir nuestras metas.

Voy a ir al grano. Todo este post viene como consecuencia de ver The Happy Movie (USA, 2011). En esta película-documental, el Doctor y Profesor de Psicología de la Universidad de Illinois, Ed Diener, y Sonja Lyubomirsky, Doctora y Profesora en la misma materia para la Universidad de California, hablan de los resultados de un estudio. Me chirría mucho destacar un film comercial americano, pero creo que tienen razón en lo que quiero destacar a continuación.

Todas firmes:  ¿qué es lo que realmente importa?

Los resultados de este estudio vienen a raíz de observar y realizar muestras con personas de todo tipo de etnias, status económico, culturas, incluso las diferencias entre gemelos idénticos.

A continuación las tres porciones del pastel más preciado, la felicidad:

Pastel para aprender a ser feliz (The Happy Movie, 2011)
Pastel de la felicidad y sus porcentajes extraído de The Happy Movie (2011)
  • NIVEL DE FELICIDAD GENÉTICO INICIAL: todos tenemos una cuota inicial de felicidad en nuestros genes. Aunque nos pasen cosas malas, siempre se retorna a este porcentaje inicial. Representa ni más ni menos que el 50%.
  • CIRCUNSTANCIAS: nuestro querido y repetido «Salud, dinero y amor». El trabajo, el dinero, el status social, la salud, la edad… aquello que se da por hecho que es lo más importante incremente sólo un 10% la felicidad.

Y… ¿el 40% que falta?

  • ACTIVIDAD INTENCIONAL: el 40% restante del pastel de la felicidad se lo llevan las acciones voluntarias, es decir, aquellas actividades que uno mismo decide realizar por los motivos que sean y los pequeños cambios que vamos añadiendo a ellas para no hartarnos.

De ahí que «me gustaría trabajar en algo que me gustara»,  no suene tan caprichoso. Me paso un tercio de mi vida trabajando, ¡ojo! sin quejarme, porque me gusta trabajar. Qué menos que intentar encajar ese tiempo en el 40% del pastel.

Aunque ya me lo decía mi padre… «Tal vez Dubái no sea tu lugar ideal para ser feliz, tal vez desearas un trabajo que te cansara menos física y mentalmente… pero tienes que intentar por todos los medios encontrar cosas que hacer que te hagan sentir bien«. No lo qué los otros quieran hacer, no lo qué se supone que tienes que hacer. Lo que tú quieras hacer. Segunda, y ésta me la ha repetido como 40.673 veces en los dos últimos dos años: «hay que ser feliz, independientemente de las circunstancias».

Puede ser que lo estéis pensando todas. Anda que has tenido que ver una americanada de peli para dar rigor y credibilidad a lo que tu padre lleva diciéndote toda tu edad adulta. Bueno, me gusta ver Netflix. 😉

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