6 valores que mi mejor amiga ha aprendido viajando sola

Existen dos líneas. El transcurso de la vida y cómo va reaccionando tu persona. Mi mejor amiga paró para tomarse pulso en un punto en el que el transcurso de la vida parecía a simple vista excelente, pero su persona y su feminidad habían sufrido un desgaste también de nota. Por los motivos que sean, este aspecto no es el eje del post. La cuestión es que se automedicó de la mejor manera: montando una bag pack concienzudamente impecable y viajando sola. Ya lleva cuatro meses.

«¡Qué vida te pegas!», «viajar sola es peligroso para una mujer» o «estar unos meses de viaje puede afectar negativamente a tu carrera profesional» son la voz del pueblo ante este tipo de iniciativas. Con este post pretendo barrer en zigzag los juicios verbales erróneos sobre viajar sola durante unos meses y animar a otras a hacerlo. Ahí van los seis valores (se podrían contar más) que mi mejor amiga ha aprendido viajando sola.

1. Presentarse a sí misma

Por primera vez en su vida, se ha presentado a sí misma. Este es uno de retos personales más temibles que se puede plantear alguien. Abandonó la protección de su hábitat europeo y la certeza de contar con una lista de rasgos que la caracterizan como mujer (un porcentaje de la cual viene descrito por la gente que la rodean).

Planteó un lienzo en blanco que ella y sólo ella ha tenido que pintar con momentos perdición y otros de claridad. Pero a su regreso, no habrá hueco para la duda, ya que se está conociendo de verdad a sí misma y en primera persona.

La mayoría de mujeres deja este mundo sin realizar este duro pero inteligente ejercicio: tomarse un tiempo para un escaneo personal, acompañarse de la absoluta soledad y aceptarse tal y como una es. Y nadie más influye en este proceso.

Mi mejor amiga en una de sus aventuras viajando sola
«Si no te gusta dónde estás, muévete ¡No eres un árbol!». Leído por ahí y aplicable al caso.

2. Optar por la simplicidad

A pesar de que no he visto una mochila (bag pack) más completa y organizada que la suya en mi vida, mi mejor amiga optó por llevarse consigo el mínimo indispensable y confeccionar un presupuesto estricto por día.

Además, está viajando a lugares donde no reinan la superabundancia y los black fridays, sino todo lo contrario: allá donde hay poco, pero no echas de menos nada.  La belleza de un nuevo entorno, amabilidad, aprendizaje, sonrisas, buena comida y cama no faltan. Y, eso es todo. Y, se es feliz.

Ya lo he comentado en otras ocasiones, pero no me cansaré de repetirlo: optar por el minimalismo es una de las mejores tácticas de vida.

3. Actitud resolutiva

No le ha quedado otra. Si se te empapa la mochila de chinches, o planteas una solución o las llevarás tras de ti por el resto de tus días y te picará hasta el iris. Una comida mal encajada, y sólo te queda apañártelas con algo de ayuda médica, una bebida isotónica y  la canción de Piel Canela de Bobby Capó: …y tú y tú y tú y solamente tú.

En un viaje de largo periodo y alejada totalmente del concepto resort, los problemas y las decisiones a tomar también afloran. Y en un principio, tienes que contar con que nadie te va a ayudar. Estos ejemplos le han sucedido a ella y son ligeros, pero prueba a perder el pasaporte o a ser robada en un lugar remoto que no esté cerca de una metrópoli.

A su regreso serán anécdotas que contar a amigos y familia, pero una mujer debe poner la máquina de alta resolución para pasar alguna que otra complicación inesperada.

4. Flexibilidad, adaptación y tendencia a adorar la diversidad

Una vez se alejó de la popular «zona de confort», uno de los primeros signos de evolución que mi mejor amiga me ha mostrado es ser más flexible que el bambú.

Ir saltando cada semana de sociedad en sociedad y entre diferentes climatologías y geografías ha puesto a prueba su capacidad de adaptación en un tiempo récord. Esta poco generalizada cualidad sólo se alcanza si tienes la mente abierta, reseteada y crees firmemente que la más grande maravilla del mundo es la diversidad. Sólo le queda aprovechar y aprender todo el tiempo de la virtuosa diversidad, ya que la curiosidad humilde hacia todo lo que sea diferente le va a acompañar toda la vida.

La impecable organización de mi amiga viajando sola
Prueba de que la bag pack de mi mejor amiga era impecable en lo que organización se refiere.

5. Descubrir que el mundo es seguro

La televisión y la sociedad patriarcal tienen la culpa de que se asocie viajar sola con situación de peligro inminente.

Mi mejor amiga estaba nerviosa los días previos al despegue como mera reacción del organismo hacia lo desconocido. Y posiblemente también estaba aquejada de intranquilidad como consecuencia de los miedos inyectados desde que era niña.

Hablamos constantemente, y todavía no he oído «me siento insegura en este u otro lugar». El día a día del mundo es más seguro de lo que nos cuentan y una mujer sin miedo es un gran fichaje.

Aún así, es conveniente jugar a las superheroínas después de leer lo que tiene que decir el Ministerio de Asuntos Exteriores español  con respecto a los países de destino.

6. Dar a cada cosa la importancia que tiene

He dejado la mejor para el final. Este número seis considero que es resultado de aplicar los cinco valores que menciono arriba.

Ni más ni menos. Darle a cada hecho que acontece la importancia y despacho de energía que realmente se merece ha hecho que mi mejor amiga se libre de la primera causa de estrés en la mujer del Primer Mundo.

Se ha alejado de la perspectiva Occidental por antonomasia de complicar situaciones que a priori son simples. En un solo check-in abandonó la categoría de «gata dramática».  Y sinceramente deseo que sea uno de sus valores más perennes.

Este post viene directamente influenciado por el amor que le tengo a mi hermana de alma. Sin embargo, nadie me podrá jamás discutir que, viajando sola, mi mejor amiga va a volver a casa con atractivos dividendos. Eso sí, echa de menos Valencia desde el día número 15. De eso no la culpo.

Gracias por la lectura. ¡Te invito a continuar!

 

 

 

 

 

Sin vuestro permiso, una mujer valiente: mi habibti Lili

Sabía de ella porque tenemos una buena amiga en común y ésta me envío un vídeo en el que se presentaba y me comunicaba alegre(un poco ebria, piripi) que ojalá nos conociéramos en persona pronto. Estaban en una fiesta en un lugar donde nadie quiere estar. Es una mujer valiente a la que tenía muchísimas ganas de conocer también.

¡Y recientemente la conocí! Compartimos unos días porque visitó España, por primera vez, y casi nos toca empadronarla en Burgos porque en España ha sido feliz (y así, de paso, combatíamos el envejecimiento de Castilla). Nos mostró su simpatía por el gin tonic y rechazo al cava. Devoró el jamón, pero no se terminó el plato de cochinillo en Segovia, aunque dijo que el sabor de la piel crujiente del animal le «flipó». Su piel caramelo, melena negra y ojos profundos maquillados con lentillas de color verde la delataban, pero su actitud bien la hubiera hecho pasar por Mari Carmen.

Ante esta introducción me preguntaréis. Bueno ¿por qué dices que es una mujer valiente? Mi querida amiga Lili es de Arabia Saudí.

Hija de Arabia Saudí, el wuahabismo y el cinismo occidental

Voy a ser lo más discreta posible. Apodo falso, edad aproximada y su testimonio. Nada más. Pero os tenía que hablar de ella. Ambas nos encontramos en nuestra temprana treintena y tenemos la actitud progresista y liberal en común. Pero nuestro lugar de nacimiento marca el contraste: yo he tenido (en ocasiones demasiada) autonomía para tomar mis propias decisiones, y ella siempre ha requerido del permiso de su padre (o el de su exmarido) para definirse como persona, para moverse en su día a día.

Lili es hija del país con la segregación de género más descarada e indignante del panorama actual. Para tratar de entender porqué Arabia Saudí es una mezcla entre dolor de ovarios y migraña intensa para el liberalismo femenino, debo explicarte qué es el wuahabismo.

Mujer valiente y feminismo en Arabia Saudí
Esta es una imagen que Lili comparte en uno de los perfiles de sus redes sociales, acceso limitado a amigos que comparten sus ideales

El wuahabismo es la corriente político-religiosa más extrema del Islam. Hoy en día se la culpa de ser el código ideológico del Estado Islámico. Y tuvo su mismísima cuna en Arabia Saudita en el siglo XVIII. Como ocurrió en el Mediterráneo y Oriente Medio, los Otomanos apretaban y había que reaccionar.

Por lo tanto, el wuahabismo fue más un movimiento político creado por los intereses de un par de patriarcas machistas, una corriente ideológica creada por individuos y no por el Q’ran o el Islam. Como siempre, y debe sonar familiar porque también la ha sufrido la mujer aquí, el wuahabismo es resultado del uso de la religión para fines políticos que los agentes sociales y religiosos no han tenido iniciativa de hacerla evolucionar. Los medios y gobiernos occidentales, por su parte, han jugado siempre un papel secundario en la creación y crianza de este monstruo malo, por supuesto.

Todo esto es lo que atosiga a mi qalbi habibti (querida amiga) Lili. La mujer ha pasado por las mismas duras sociedades patriarcales en Occidente y en Oriente, pero Lili y yo hemos crecido en lugares que llevan tiempos diferentes.

¿Cómo llegó entonces Lili a España de vacaciones?

Lili es una feminista liberal en potencia, pero elegante y sutil. Fuimos de compras juntas por Madrid y al sacar la cartera para pagar me enseñó con orgullo su licencia de conducir emitida por el Estado de Florida, Estados Unidos. Allí residió durante 4 años con el permiso de su padre.

Aproveché la ocasión para hacerle preguntas que esperaban consolar una respuesta dramática. Me las tumbaba todas. Estuvo casada. Con su primo. «¿Qué fue, un matrimonio dictado por tu familia?» «Para nada, me casé con él por amor. Vivimos en Canadá, me pegaba pero el sexo era increíble. Todo se estropeó cuando nos echaron del país porque consumimos el visado».

No paraba de mirar y escribir por el móvil. Por una parte, contestaba a los mensajes de cariño de su novio americano. Existen dos lugares donde se puede hacer fiesta en Saudí: las embajadas y los bares ilegales. Supongo que lo conoció allí. Y por otra, intentaba callar a su hermana. «Sospecha que no estoy en Arabia Saudí». Había podido salir del país para viajar a España con el permiso de su padre porque tenía que «acudir a un congreso por trabajo». Y el resto del tiempo ausente estaría «visitando a una amiga en Riyadh». «Eres una perla subversiva», le dije mientras reíamos.

¿Y el malo de la película? El Rey Abdullah bin Abdulaziz

Durante nuestra comida en grupo en Segovia, vino y cerdo desapareciendo a trago y bocado limpio, le preguntamos qué opinaba de su Rey.

«La situación de la mujer en Arabia Saudí no es la ideal ni de lejos, pero yo lamenté la muerte del rey Abdullah». Esto tiene una explicación: el Rey Abdullah bin Abdulaziz murió en enero de 2015. Este señor ha sido considerado el monarca más liberal de todos los que el bendito país ha visto. Aunque el liberalismo que aportó se pueda traducir en un nanogramo, un microápice de lo que debería ser, el Rey Abdullah ha sido promotor de un controlado desarrollo de la mujer.

Mujer de Arabia Saudí vistiendo abaya
Mujer saudí vestida con la abaya obligatoria que deben «lucir» las mujeres de Arabia Saudí en espacios públicos. La moda llega hasta ahí e incluso diseñadores ya aplican hasta color a los tejidos

Su verdadero interés era el desarrollo de la población activa saudí y su integración en puestos cualificados a medio-largo plazo. Y, así, de manera paulatina, ir echando del país a los expatriados una vez el país ya no los necesite para crecer. Y la mujer representa una gran parte de la población activa potencial. De esta manera, muchos/as jóvenes han podido salir del país a gastos pagados para estudiar y gozarla gracias a convenios con Estados Unidos o Reino Unido. Lili estudió diseño gráfico y, posteriormente, desarrollo web. Actualmente trabaja en Arabia Saudí.

Aunque muchas decisiones con respecto a los derechos de la mujer en Arabia Saudí han sido tomadas como simbólicas (como la introducción de mujeres en gobiernos locales), la «ligereza» del Rey Abdullah ha sido bien aprovechada por mujeres inteligentes como Lili.

«Tenemos esperanzas de mejorar más con el Rey actual, Salman bin Abdulaziz. Él es un poco más liberal».

No quería agobiarla, así que cerré el turno de preguntas y preferí que disfrutara de su experiencia en España. «Sólo quiero dejar de tener un Guardián, mi padre, que tenga que autorizar todos mis pasos. No puedo más. Y conducir, me muero por ir donde me dé la gana sola con mi coche». El resto de su viaje se lo pasó bailando Despacito y otros derivados del reggaeton sola, o en compañía.

Creo que he hecho una gran amiga y que Lili, tarde o temprano, podrá finalmente conducir sola y disfrutar de plena autonomía. Eso sí, una vez consiga el carnet de conducir, sólo le quedará aguantar toda una vida a hombres con la odiosa sentencia de que las mujeres conducimos peor. Ese es el siguiente paso. Cuando le dije eso se rió como si no hubiera mañana. Poco a poco Lili.

Entre otras misiones, este blog tiene como objetivo destacar el perfil de mujeres anónimas y genuinas. ¡Continua leyendo!

 

Relato contra el cáncer: María José quería que nada la detuviera

Mi madre tiene en la foto de perfil del WhatsApp un corazón tipo mosaico de colores con la típica etiqueta motivacional: quenadatedetenga. «Mira que te ha sentado bien la menopausia. Buenos días 😉 «, le he escrito. Cuando la he visto en su cafetería me ha dicho: «Era el eslogan de María José, mi clienta. Murió ayer». Dos años y medio de lucha casi ininterrumpida contra el cáncer.

He conocido dos casos como el de ella. El primero el de una conocida de la familia, pero yo tenía una edad en la que los casos de dolor y pérdida ajena no penetran apenas. Y el segundo el de Bimba Bosé, hace menos de un mes, que me dejó en shock porque nunca esperas que el cáncer haga mortal a un clan artístico y destroce, empezando por los pechos, a la líder de la belleza andrógina en España.

Con María José, también en sus cuarenta, mi madre y yo nos hemos tenido que aguantar las ganas de llorar. Ella porque se había convertido en confidente de su lucha. Y yo porque me iba contando su caso y una ya siente lo mucho que vale una vida. El cáncer me apunta a mí igual que a todas.

Eslogan contra el cancer
«Este es mi eslogan». Imagen enviada a través de WhatsApp.

Dos años y medio de lucha contra el cáncer que empieza por la mama, operación, quimio, la otra mama, más operación y más quimio, para convertirse en una metástasis que te recome todo, de los huesos hasta el cerebro.

Lo paradójico de todo esto es que su mente defendió todo lo contrario hasta el final. Entre cafés, le comentaba a mi madre con entusiasmo y normalidad como iba superando todas las batallas de la guerra entre ella y el cáncer, con la ayuda militar de los médicos y la emocional de su pueblo. Agradecida porque su empleador se había adaptado a su nueva realidad. Más fuerte de mente, pero más frágil físicamente. Por cierto, el empleador es MediaMarkt. Se ve que aparte de insistir en que sus clientes no son tontos, cuida a sus trabajadores. La pasaron de almacén a atención al cliente. Y no paraba. Creaba más energía que la que le consumía el cáncer.

Luchando sin parar y sin dramas. En la última fase es cuando mi madre me hizo escuchar el audio que le mandó, contándole que la metástasis le había golpeado la cabeza. Increíblemente positiva en el mensaje, llorando, ya con miedo a morir en la voz. «Voy a conseguirlo», intentaba que sonara contundente. Apenas la conocía pero le escribí un mensaje de ánimo y un abrazo. Me contestó que muchos besos y que le dijera a mi madre que le esperara con un café largo como siempre.

Guantes rosas contra el cáncer. #quenadatedetenga
Otra de las imágenes que María José envió a través de WhatsApp

Hoy he visto el vídeo de su salida tras la operación. Contenta, ayudándose del brazo de su marido. Cada vez más casos, pero cada vez más preparadas para hacer frente al cáncer. Al final, el cáncer detuvo a María José. Pero estoy segura que su personalidad, su fortaleza emocional y su actitud jugaron un papel crucial en su lucha. Sólo me queda escribirles un abrazo a su marido y a sus dos hijos pequeños. Su madre es un ejemplo tan importante como el de Bimba.