Hablar por Whatsapp: esta es la mejor respuesta de la Historia

La app más exitosa trajo consigo una revolución a la hora de comunicar con rapidez y …. ¡gratis! Ni un céntimo y caracteres ilimitados. Muy eficaz como herramienta de organización. ¿Ahorro? La adoro. Pero como contrapartida, hablar por Whatsapp se convirtió a corto plazo en un adictivo despacho sentimental para amar, desamar, malinterpretar, reamar, culpar, provocar, contraatacar, felicitar, anunciar «públicamente», enemistar, esperar, soltar vanidades y reamar otra vez. John Gray nos indicó en su best seller (Conoce tus sentimientos, mejora tus relaciones, 2003) que la clave para evitar el fracaso de cualquier relación es descartar la represión y expresar nuestros sentimientos cara a cara. El pobre no sabía que años más tarde llegaría Whatsapp y sus consejos superventas perecerían por explotación. Y nos salimos con la nuestra. ¡Sin dar la cara! Maravilloso.

Se puede hablar con Whatsapp sólo utilizando un cocktail de emoticonos
Para qué buscar palabras cuando existe un cocktelito de emoticonos. Imagen: Pixabay/Creative Commons

Este post surge a raíz de una de estas situaciones, pero abordada de la manera más fresca: en una comida de domingo con amigos divertidos. Tenemos sobre las mesa: un amigo, un flechazo al estilo chupito de tequila (breve, prometedor, intenso y abrasivo al final) con un chico a priori encantador y un desenlace con silencio dramático que hace que caduque. Pero atención al postre: un ebook por Whatsapp a los dieciocho días. Creo que eran dieciocho. Sean o no, la cuestión es que era un montón de días después. Una parrafada que, a destiempo, va de salvaguarda del prójimo.  La muestro a continuación:

Ebook al hablar por Whatsapp
Texto enviado desde la profunda nada pero real

 

Con el lanzamiento del debate guardado para la sobremesa, la mejor opción para el receptor del ebook es la de pedir una copita de hierbas digestivas del bendito silencio. No responder. Yo pienso que no es suficiente, pero que hay que empezar a acabar con esta campaña del desgaste emocional por Whatsapp con algo diferente.

Y ojalá que esta mi aportación se convierta en la mejor respuesta de la Historia de hablar por Whatsapp y nos ahorre a todos corazón. ¡Ahí va!

Tres signos de interrogación
Tres signos de interrogación

Procura dejar un espacio entre signo y signo, y dale a enviar. Con cada uno de los tres signos de interrogación mi amigo vendría a decir lo siguiente:

«No entiendo»

El emisor se cuestionará automáticamente la legibilidad del mensaje y tendrá que explicarse mejor haciendo un esfuerzo en escribir otro ebook más efectivo que el anterior. Le espera curro.

«¿Y esto?»

Dieciocho días después. Míratelo. Esperemos que el emisor se cuestione a sí mismo y se lo piense antes de enviar el ebook que recomienda el primer signo. De lo contrario, no sólo le recomendamos un terapeuta, sino que también le pagamos la primera sesión.

«A otra cosa»

La lectura sin responder deja un sabor a insuficiente cuando se ha intentado herir. Mi amigo es una gran persona. Con el tercer signo de interrogación el pulgar gasta las nanocalorías justas que requiere la situación y sirve para cerrar el burdel sentimental. No interesa.

Os paso a los perfeccionistas la manera de escribir en negrita, cursiva y demás en Whatsapp por si le queréis dar más énfasis. Pero sin complicarse.

En realidad, mi amigo no pudo utilizar mi técnica porque leyó el mensaje, hizo una captura de pantalla para regocijo propio y ajeno y acto seguido borró todo tipo de contacto con el gurú emocional.

Pero que sirvan tanto la anécdota, la comida y el post para que mi amigo no sufra como una tonadillera a la próxima, que este tipo de situaciones tengan la importancia y la dosis de humor  que merecen (ninguna y mucho, respectivamente) y para que John Gray no pierda la fe en la Humanidad.

 

¿Leemos un poco más?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *