Sin vuestro permiso, una mujer valiente: mi habibti Lili

Sabía de ella porque tenemos una buena amiga en común y ésta me envío un vídeo en el que se presentaba y me comunicaba alegre(un poco ebria, piripi) que ojalá nos conociéramos en persona pronto. Estaban en una fiesta en un lugar donde nadie quiere estar. Es una mujer valiente a la que tenía muchísimas ganas de conocer también.

¡Y recientemente la conocí! Compartimos unos días porque visitó España, por primera vez, y casi nos toca empadronarla en Burgos porque en España ha sido feliz (y así, de paso, combatíamos el envejecimiento de Castilla). Nos mostró su simpatía por el gin tonic y rechazo al cava. Devoró el jamón, pero no se terminó el plato de cochinillo en Segovia, aunque dijo que el sabor de la piel crujiente del animal le «flipó». Su piel caramelo, melena negra y ojos profundos maquillados con lentillas de color verde la delataban, pero su actitud bien la hubiera hecho pasar por Mari Carmen.

Ante esta introducción me preguntaréis. Bueno ¿por qué dices que es una mujer valiente? Mi querida amiga Lili es de Arabia Saudí.

Hija de Arabia Saudí, el wuahabismo y el cinismo occidental

Voy a ser lo más discreta posible. Apodo falso, edad aproximada y su testimonio. Nada más. Pero os tenía que hablar de ella. Ambas nos encontramos en nuestra temprana treintena y tenemos la actitud progresista y liberal en común. Pero nuestro lugar de nacimiento marca el contraste: yo he tenido (en ocasiones demasiada) autonomía para tomar mis propias decisiones, y ella siempre ha requerido del permiso de su padre (o el de su exmarido) para definirse como persona, para moverse en su día a día.

Lili es hija del país con la segregación de género más descarada e indignante del panorama actual. Para tratar de entender porqué Arabia Saudí es una mezcla entre dolor de ovarios y migraña intensa para el liberalismo femenino, debo explicarte qué es el wuahabismo.

Mujer valiente y feminismo en Arabia Saudí
Esta es una imagen que Lili comparte en uno de los perfiles de sus redes sociales, acceso limitado a amigos que comparten sus ideales

El wuahabismo es la corriente político-religiosa más extrema del Islam. Hoy en día se la culpa de ser el código ideológico del Estado Islámico. Y tuvo su mismísima cuna en Arabia Saudita en el siglo XVIII. Como ocurrió en el Mediterráneo y Oriente Medio, los Otomanos apretaban y había que reaccionar.

Por lo tanto, el wuahabismo fue más un movimiento político creado por los intereses de un par de patriarcas machistas, una corriente ideológica creada por individuos y no por el Q’ran o el Islam. Como siempre, y debe sonar familiar porque también la ha sufrido la mujer aquí, el wuahabismo es resultado del uso de la religión para fines políticos que los agentes sociales y religiosos no han tenido iniciativa de hacerla evolucionar. Los medios y gobiernos occidentales, por su parte, han jugado siempre un papel secundario en la creación y crianza de este monstruo malo, por supuesto.

Todo esto es lo que atosiga a mi qalbi habibti (querida amiga) Lili. La mujer ha pasado por las mismas duras sociedades patriarcales en Occidente y en Oriente, pero Lili y yo hemos crecido en lugares que llevan tiempos diferentes.

¿Cómo llegó entonces Lili a España de vacaciones?

Lili es una feminista liberal en potencia, pero elegante y sutil. Fuimos de compras juntas por Madrid y al sacar la cartera para pagar me enseñó con orgullo su licencia de conducir emitida por el Estado de Florida, Estados Unidos. Allí residió durante 4 años con el permiso de su padre.

Aproveché la ocasión para hacerle preguntas que esperaban consolar una respuesta dramática. Me las tumbaba todas. Estuvo casada. Con su primo. «¿Qué fue, un matrimonio dictado por tu familia?» «Para nada, me casé con él por amor. Vivimos en Canadá, me pegaba pero el sexo era increíble. Todo se estropeó cuando nos echaron del país porque consumimos el visado».

No paraba de mirar y escribir por el móvil. Por una parte, contestaba a los mensajes de cariño de su novio americano. Existen dos lugares donde se puede hacer fiesta en Saudí: las embajadas y los bares ilegales. Supongo que lo conoció allí. Y por otra, intentaba callar a su hermana. «Sospecha que no estoy en Arabia Saudí». Había podido salir del país para viajar a España con el permiso de su padre porque tenía que «acudir a un congreso por trabajo». Y el resto del tiempo ausente estaría «visitando a una amiga en Riyadh». «Eres una perla subversiva», le dije mientras reíamos.

¿Y el malo de la película? El Rey Abdullah bin Abdulaziz

Durante nuestra comida en grupo en Segovia, vino y cerdo desapareciendo a trago y bocado limpio, le preguntamos qué opinaba de su Rey.

«La situación de la mujer en Arabia Saudí no es la ideal ni de lejos, pero yo lamenté la muerte del rey Abdullah». Esto tiene una explicación: el Rey Abdullah bin Abdulaziz murió en enero de 2015. Este señor ha sido considerado el monarca más liberal de todos los que el bendito país ha visto. Aunque el liberalismo que aportó se pueda traducir en un nanogramo, un microápice de lo que debería ser, el Rey Abdullah ha sido promotor de un controlado desarrollo de la mujer.

Mujer de Arabia Saudí vistiendo abaya
Mujer saudí vestida con la abaya obligatoria que deben «lucir» las mujeres de Arabia Saudí en espacios públicos. La moda llega hasta ahí e incluso diseñadores ya aplican hasta color a los tejidos

Su verdadero interés era el desarrollo de la población activa saudí y su integración en puestos cualificados a medio-largo plazo. Y, así, de manera paulatina, ir echando del país a los expatriados una vez el país ya no los necesite para crecer. Y la mujer representa una gran parte de la población activa potencial. De esta manera, muchos/as jóvenes han podido salir del país a gastos pagados para estudiar y gozarla gracias a convenios con Estados Unidos o Reino Unido. Lili estudió diseño gráfico y, posteriormente, desarrollo web. Actualmente trabaja en Arabia Saudí.

Aunque muchas decisiones con respecto a los derechos de la mujer en Arabia Saudí han sido tomadas como simbólicas (como la introducción de mujeres en gobiernos locales), la «ligereza» del Rey Abdullah ha sido bien aprovechada por mujeres inteligentes como Lili.

«Tenemos esperanzas de mejorar más con el Rey actual, Salman bin Abdulaziz. Él es un poco más liberal».

No quería agobiarla, así que cerré el turno de preguntas y preferí que disfrutara de su experiencia en España. «Sólo quiero dejar de tener un Guardián, mi padre, que tenga que autorizar todos mis pasos. No puedo más. Y conducir, me muero por ir donde me dé la gana sola con mi coche». El resto de su viaje se lo pasó bailando Despacito y otros derivados del reggaeton sola, o en compañía.

Creo que he hecho una gran amiga y que Lili, tarde o temprano, podrá finalmente conducir sola y disfrutar de plena autonomía. Eso sí, una vez consiga el carnet de conducir, sólo le quedará aguantar toda una vida a hombres con la odiosa sentencia de que las mujeres conducimos peor. Ese es el siguiente paso. Cuando le dije eso se rió como si no hubiera mañana. Poco a poco Lili.

Entre otras misiones, este blog tiene como objetivo destacar el perfil de mujeres anónimas y genuinas. ¡Continua leyendo!

 

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